
En una boda el dron tiene que aportar y desaparecer. Volamos en momentos concretos —la llegada, el enlace visto desde arriba, el brindis, la fotografía de grupo, el baile— y el resto del tiempo el equipo trabaja en tierra sin ruido.
Granada da localizaciones difíciles de igualar: cortijos de la Vega, fincas en la Alpujarra con Sierra Nevada al fondo, celebraciones frente al mar en la Costa Tropical y patios de casas señoriales en el casco antiguo.
Qué incluye el servicio
- Reunión previa y visita a la finca para elegir las posiciones de despegue.
- Vuelos puntuales en los momentos clave, sin sobrevolar a los invitados.
- Coordinación con tu fotógrafo y tu videógrafo si ya los tienes contratados.
- Plano de grupo aéreo con los invitados colocados.
- Entrega de tomas etalonadas para que las integre tu equipo, o pieza completa si nos encargas todo.
Seguridad y sentido común
No sobrevolamos a las personas. El plano de grupo se hace con los invitados situados y avisados, a la altura y distancia que marca la normativa, y con un ayudante vigilando. Si el viento o la lluvia lo desaconsejan, se cancela el vuelo y se avisa: nunca se fuerza una toma en una boda.
Fincas y espacios naturales
Muchas fincas de la Alpujarra y del entorno de Sierra Nevada están dentro o al borde de espacios protegidos, donde el vuelo puede requerir autorización del organismo gestor además de la aeronáutica. Lo comprobamos al reservar la fecha, no la semana antes.
Dudas habituales
¿Hace mucho ruido el dron durante la ceremonia?
Sí, se oye. Por eso no volamos durante los votos ni durante los discursos: se graba antes y después, y en la ceremonia trabajamos solo con cámaras en tierra.
¿Podéis volar en cualquier finca?
Casi siempre, pero hay que comprobar el espacio aéreo y los espacios naturales protegidos. Dinos la finca al reservar y lo verificamos antes de confirmar.
Servicios relacionados
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